¡Que la espalda no te pare!

La presencia de dolor en la espalda u otras partes del cuerpo es cada vez más frecuente a causa del actual estilo de vida caracterizado por la falta de actividad física y el sedentarismo. Seguir algunas sencillas recomendaciones puede ayudarnos a evitar que aparezca este dolor o a reducirlo en caso de que ya lo suframos.

Prácticamente todo el mundo ha sufrido dolor de espalda alguna vez en su vida, y en especial si se presentan factores que nos predisponen a ello, como el sobrepeso, una edad avanzada, una mala condición física, o realizar determinados tipos de trabajo. Sin embargo, se tiene que desechar la idea de que sufrir dolor es algo normal que no se puede evitar, dado que sufrir dolor no es algo indefectible, sino que más bien es una señal de alarma que nos indica que algo no marcha bien y se debe actuar.

¿Por qué me duele la espalda?

Ante un caso de dolor, es muy importante determinar sus causas y no resignarse a padecerlo. Más allá de enfermedades graves, como tumores, infecciones o cálculos renales, que con poca frecuencia son los responsables del dolor, la mayoría de las veces la causa se encuentra en alteraciones musculoesqueléticas, como contracturas, esguinces musculares, discos lesionados o hernias discales.

¿Qué puedo hacer para prevenir la aparición de dolor?

Como suele suceder, la mejor arma para evitar el dolor de espalda es la prevención, por lo que debemos cuidar nuestro cuerpo para gozar de una buena calidad de vida. Tal y como apunta el doctor Pablo Clavel, mantenernos activos a través de la práctica de ejercicio fortalecerá las estructuras musculares y óseas de nuestro cuerpo y les conferirá una mayor resistencia que evitará la aparición de dolor.

Y si nuestra actividad cotidiana nos obliga a realizar esfuerzos físicos considerables o bien movimientos repetitivos que ponen en peligro nuestra espalda, debemos seguir los principios de higiene postural y las recomendaciones de prevención de riesgos laborales, como por ejemplo la realización de estiramientos, el cumplimiento de los períodos de descanso o la puesta en práctica de las medidas para levantar correctamente cargas.

Me duele la espalda: ¿cómo trato este dolor?

En primer lugar es necesario diferenciar entre dos tipos básicos de dolor: el agudo y el crónico. En el primer caso nos encontramos ante un dolor de aparición repentina que dura menos de seis semanas y que se suele deber a caídas o a esfuerzos mal realizados. Muy a menudo la primera recomendación para tratar este dolor de espalda pasa por el descanso, que bastará para que la musculatura se recupere por sí sola. Sin embargo, en ocasiones también se puede indicar la administración de fármacos analgésicos o antiinflamatorios que ayudarán a una recuperación más rápida.

Hace tiempo que me duele la espalda y no se acaba de curar: ¿qué puedo hacer?

En este caso nos encontramos ante el segundo tipo de dolor, el crónico, que perdura durante más de 3 meses y requiere de una aproximación más compleja. Siempre se debe acudir a un especialista para que determine la causa del problema y se debe huir de los remedios caseros y de la automedicación. Además del tratamiento farmacológico antes citado, que siempre deberá indicar un facultativo, también se puede recurrir a las infiltraciones, y la fisioterapia es otra opción que puede ser de ayuda. Sin embargo, con frecuencia estas opciones constituyen un simple parche que no permitirá resolver un problema de fondo.

Me han dicho que me tengo que operar, pero me da miedo.

La cirugía también es otra opción para tratar definitivamente lesiones más complejas que con frecuencia son la causa última del dolor de espalda, como espondilosis, protrusiones o hernias.

Y si la operación quirúrgica es ineludible, también se tiene que desechar el concepto tradicional de cirugía. Actualmente existen alternativas a los tratamientos quirúrgicos convencionales que, a menudo, no resuelven totalmente el dolor y limitan la capacidad física de los pacientes. Las técnicas de cirugía no invasiva de la columna, como las que practican los cirujanos de Instituto Clavel, permiten eliminar el dolor de raíz y recuperar plenamente la movilidad de la espalda, algo inimaginable hace algunos años con las técnicas tradicionales de fusión vertebral. El uso de prótesis de última generación, la técnica de sustitución de discos dañados o ADR, y planteamientos tan innovadores como el abordaje anterior o incluso lateral permiten una recuperación total de los pacientes en un tiempo récord.

Así pues, la prevención es fundamental para cuidar de nuestra espalda, pero si ya sufrimos dolor, la consulta a un especialista es obligada si queremos obtener un diagnóstico preciso y una solución definitiva a nuestros problemas de salud.