En qué consiste la inestabilidad lumbar

operaciones de columna

La inestabilidad lumbar, es una patología de la columna en la que hay una movilidad o articulación anómala  entre dos o más vértebras contiguas, causante de un gran dolor entre los que lo padecen. Esto provoca un exceso de movimiento entre ellas, una degeneración progresiva de las articulaciones intervertebrales. 

Las principales causas de la inestabilidad lumbar se pueden clasificar en:

  • Degenerativas: la causa más frecuente de inestabilidad de columna en los adultos es una degeneración o desgaste precoz de los discos intervertebrales, la parte más importante de la columna, produciendo una movilidad anormal de estas estructuras. Esta casuística se da en aquellas personas con una mayor predisposición genética y a los que se exponen a un sobreesfuerzo. Estos problemas degenerativos se ven incrementados por problemas posturales, mala condición física, insuficiencia muscular, vida sedentaria, sobrepeso, traumatismos, etc…
  • Congénitas:
    • La más frecuente es la espondilolistesis, provocada por una espondilólisis (defecto óseo en la unión de las facetas).
    • Anomalías de transición lumbo-sacras (lumbarización de la primera vértebra sacra o sacralización de la quinta vértebra lumbar).
    • Anomalías en la alineación de los cuerpos vertebrales, como es el caso de la escoliosis.
  • Adquiridas:
    • Postquirúrgicas
    • Patologías que inciden sobre la columna lumbar, como las infecciones o los tumores.

Desde el Instituto Clavel, especializados en columna, recomendamos que todos los pacientes (salvo casos puntuales con inestabilidad especialmente acusada) se traten con métodos conservadores al inicio. Deberán evitar los esfuerzos y movimientos bruscos, y las posiciones estáticas que condicionen tensión mantenida de la musculatura lumbar, así como cualquier hábito que empeore el pronóstico de la enfermedad. Los tratamientos conservadores pasarían por recetar  antiinflamatorios por periodos cortos, relajantes musculares y un programa adecuado de Fisioterapia y Kinesioterapia. Dado que la degeneración de las estructuras estabilizadoras de la columna pasivas (ligamentos, cartílago articular y discos) es muy difícil de recuperar, la mejor estrategia de prevención consiste en tener una adecuada salud y funcionamiento de los mecanismos dinámicos de estabilidad de la columna, es decir, la musculatura espinal.

Para todos aquellos pacientes cuya patología esté muy avanzada y no respondan satisfactoriamente a los tratamientos menos agresivos debe considerarse la opción de someterse a cirugía.

Existen varios tipos de cirugía posibles para la estabilización intervertebral, pero casi siempre va a requerir de algún tipo de implante que cumpla la función de estabilización en sustitución de la estructura anatómica que ha fracasado.

Siempre que fuera posible se aplica una técnica de cirugía mínimamente invasiva (MIS) para respetar la musculatura espinal. Entre las diferentes técnicas de este tipo podemos encontrar la artrodesis por abordaje lateral (XLIF), aplicable a los niveles comprendidos entre L1 y L5, o por abordaje anterior, para los niveles entre L3 y S1, en el cual se sustituye el disco con un implante móvil (ADR) o fijo (ALIF) dependiendo de la severidad de la inestabilidad. Este último caso por abordaje anterior es también el que se realiza en la gran mayoría de casos de inestabilidad cervical, igualmente siendo necesario decidir entre implantes móviles o fijos en función de la gravedad del caso.

En algunos pocos casos concretos será suficiente con una cirugía de poca agresividad con implante de un dispositivos de distracción interlaminar o intrafacetaria, situado en la parte más posterior de la vértebra.

Cuando existe la necesidad además de realizar una descompresión de estructuras nerviosas como la médula o las raíces nerviosas, se requerirá una cirugía más abierta para asegurar la correcta liberación de las estructuras. Otras veces es necesario añadir un mecanismo de estabilización en el tercio posterior de las vértebras para conseguir una corrección suficiente en casos de inestabilidad pronunciada, especialmente si existen múltiples niveles afectados. Es en estos dos casos cuando el beneficio de la vía posterior es claro y se realizan artrodesis con tornillos transpediculares   y cajas intersomáticas de tipo TLIF.

En nuestra clínica, especializada en operaciones de columna, te contamos que todas estas técnicas  cuando se aplican correctamente son claramente efectivas para conseguir la estabilidad intervertebral. La aplicación de una u otra dependerá de las necesidades de cada caso, por lo que es requisito indispensable el estudio individualizado en cada situación. Todas ellas pueden ser aplicadas de forma separada o combinarse entre ellas para un mejor resultado en casos que una sola no sea suficiente.